Al investigar desde el adecuado contexto sociohistórico y cultural, los planteamientos de algunos pensadores, no dejo nunca de sorprenderme al releer a Ortega y Gasset en su Rebelión de las Masas, una obra en la que deja ver con claridad su etnocéntrica preferencia por el europeo ante el americano, se nota cómo la decadencia de España y la pérdida de sus colonias en América, ha logrado también impactar su “orgullo europeo”, por lo que exalta al europeo como el “hombre superior”, por excelencia, aunque sin desconocer que entre el pueblo europeo también se encuentran “hombres masa”. Sin embargo enfatiza el carácter de “hombre masa” de los norteamericanos, como si le hubiera dolido que los gringos ayudaran en la emancipación de Puerto Rico y Cuba. Es sin duda su Rebelión de las Masas una obra como tantas otras que promueve de manera descarada sin “Buen disimulo”, el eurocentrismo etnocéntrico en decadencia, que se agarra como puede de su tradicional xenofobia, que siempre les ha hecho sentirse como los dueños del mundo, hasta que les salió al camino la competencia del imperio de los gringos.
Es fácil entender cómo un empresario rico, sus amigos y familiares, sean defensores panfletarios y propagandistas de políticos de ultraderecha, ya que tales personajes siempre les han favorecido y les favorecerán con contrataciones públicas y demás negociaciones con sus empresas y sus muchos negocios personales que les hacen cada vez más millonarios y les afianzan en esa misma “rosca” de la que es lógico que no quieran salir jamás. Lo más cierto también, es que tales roscas mayoritariamente “tienen ya en sus bolsillos” a la mayoría de los políticos realmente importantes que bien pudieran atentar contra sus intereses de manera contundente y real, así pues, lo más cierto es que como bien dice la canción: “la suerte está echada”, la administración pública seguirá siendo de los mismos y el resto “jodido”, las mayorías sin más oportunidad que su salario si es que lo tienen o de su actividad económica por informal que pueda ser. Resulta sin embargo curioso, ver a tantos pobres v...

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