-“No lo sé mamá, es que me da pereza leer y no me gustan las ciencias sociales, menos la filosofía, una pura cháchara aburrida ahí” –dijo Angélica a su madre mientras ojeaba de chismosa los estados de sus contactos, en especial el de José Miguel. -Si hija –le dijo la madre- pero debes ganar el año para ir a la universidad. De repente se escuchó el imprudente tono del chat y mientras Angélica lo esperaba escuchando y simulando ante su madre, luchó hasta ponerlo en silencio esperando que su madre no le hubiera escuchado. Su madre por otro lado se hacía la ocupada sin escuchar aparentemente, mientras tanto terminaba de organizar algunos asuntos de su trabajo para el día siguiente a primera hora. Angélica se levantó como simulando resignación y cansancio, bostezando caminó rápido y entró en su cuarto cerrando la puerta, la madre sin embargo, lo había notado todo pero decidió esperar para sorprenderle, le impacientaba demasiado la actitud de su hija, quien ya con 18 cumplidos aún cursaba ...
"Reflexiones sin Censura"(Por Fernán Tamayo)