Son muchos los pensadores que a lo largo de la historia le han apostado al lado sociable, solidario y altruista de la especie humana, argumentando que es posible y acertada la esperanza de lograr la plena vivencia de tales valores en la sociedad humana, sin embargo, lo que la evidencia demuestra sigue siendo siempre lo contrario. Que el ser humano en su funcionamiento sigue viviendo como siempre, inmerso en la lucha por privilegios, y que la lucha efectiva para una mejor supervivencia como especie, no logra más que ciertos niveles de orden social que no lograrán jamás extinguir en su ser el egoísmo y el afán violento por someter y explotar a sus semejantes de alguna u otra manera. Así es como el sistema capitalista logra afianzarse en el desarrollo de la sociedad humana, concediendo a los individuos ciertas libertades pero imponiéndoles también un sistema monopolista inevitable en el que no habría lugar para muchos, y en el que las mayorías miserables serían eternamente explota...
"Reflexiones sin Censura"(Por Fernán Tamayo)