Es impresionante observar cómo la sociedad y el entorno que rodea al individuo le condiciona y determina en gran medida; es increíble ver cómo las grandes mayorías viven para tratar de ser como la “sociedad y el entorno” les invita a ser o les impone con disimulo. A lo mejor, los que se crían y desarrollan en un entorno con más recursos y mejor educación puedan en algún momento tomar plena consciencia de ello, aunque muchas veces no, pero de llegar a lograrlo, tal vez puedan sobreponerse con criterio serio y maduro, a las dictatoriales imposiciones existenciales del mundo de hoy, mundo mayoritariamente dominado y subyugado por el consumismo, el materialismo y por el “metro con el que hoy se mide a los individuos”, ese metro lo constituyen las redes sociales. Al perecer no existe libertad, desde el consumismo, el marketing y las falaces idealizaciones socioculturales que pesan desde la tradición sobre los individuos sometidos, seguiremos así, trabajando, viviendo y votando siempre por líderes falaces que llenan sus bolsillos mientras que los individuos siguen siendo lo que siempre han sido: meras piezas del entramado social, a las que hay que seguir hipnotizando desde el consumismo, el marketing y las redes sociales para prolongar el ser de la sociedad decadente que nos embarga. ¿qué hacer?
Es fácil entender cómo un empresario rico, sus amigos y familiares, sean defensores panfletarios y propagandistas de políticos de ultraderecha, ya que tales personajes siempre les han favorecido y les favorecerán con contrataciones públicas y demás negociaciones con sus empresas y sus muchos negocios personales que les hacen cada vez más millonarios y les afianzan en esa misma “rosca” de la que es lógico que no quieran salir jamás. Lo más cierto también, es que tales roscas mayoritariamente “tienen ya en sus bolsillos” a la mayoría de los políticos realmente importantes que bien pudieran atentar contra sus intereses de manera contundente y real, así pues, lo más cierto es que como bien dice la canción: “la suerte está echada”, la administración pública seguirá siendo de los mismos y el resto “jodido”, las mayorías sin más oportunidad que su salario si es que lo tienen o de su actividad económica por informal que pueda ser. Resulta sin embargo curioso, ver a tantos pobres v...

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