A la hora del descanso y el entretenimiento que es lo que más ocupa el tiempo de las mayorías en estos postreros tiempos, no cabe duda de que cada quien toma lo suyo, aquello de su preferencia, unos optan por la televisión o plataformas de películas y series, otros por las plataformas de música y podcast y otros por la lectura, estos últimos sin embargo, parece que ya están en vía de extinción. Unos dicen que la televisión embrutece, y es cierto, puesto que como se puede notar la mayoría de sus contenidos son como planeados para entontecer progresivamente a las masas, otros dicen que la música que escuchamos con las identidades que promueve termina por afectar la personalidad y otros, los más pretenciosos simuladores de cultura y status, dicen que la lectura es lo máximo ya que genera mayores conexiones neuronales que los otros hábitos de entretenimiento. Lo cierto sin embargo, es que toda experiencia humana de aprendizaje y enfrentarse a algo nuevo, sea contenido de cualquier tipo o...
Esta es sin duda una pregunta muy polémica que suele golpear fuerte el orgullo etnocéntrico de las religiones tradicionales. Todos aquellos de credo y sentir fundamentalista y fanático tal vez puedan sentirse ofendidos por el contenido de esta humilde reflexión que pretende ser lo más objetiva y neutral posible desde un teísmo espiritualista y una fe verdaderamente universal. Lo primero necesario a considerar desde esta reflexión es la existencia de Dios, Dios existe sin duda alguna, considerado ontológicamente es el Ser Necesario dentro del cual todos los seres contingentes hemos tenido, tenemos y tendremos lugar. Ahora bien, el ser y la naturaleza de Dios es inalcanzable al intelecto humano, es la gran energía inteligente y consciente, creadora y sostenedora de toda existencia posible; querer objetivar a Dios y convertirle en una “cosa” que puede ser conocida es imposible, puesto que el intelecto humano es grandemente limitado incluso para dominio pleno de las cienci...