Maravilloso ser, pleno de la belleza y la gracia que llena desde el corazón hasta los sentidos; tiernos rostros inocentes que invitan al amor, a la paz y a la armonía de ser humano, humano de verdad.
Andaba por el existir cual pájaro desprevenido, siendo feliz de haber tenido una madre, hasta que la mujer se cruzó en mi camino y me enseñó a ser humano.
Comprendí cuán duro era, razón y proceder mis consignas de vida y existencia, cual máquina biológica anduve por la vida sin ser humano, sin permitirme errores y caídas, decisiones equivocadas pero apasionadas y plenas de amor, humano y desmedido.
Pero llegó la mujer y la vida en verdad fue vida y las lágrimas fueron de felicidad y amor verdadero y lo bello se hizo real, ya no era un ideal utópico poco aterrizado.
Y la pasión dio luz al camino y la razón buscó un equilibrio y el amor llegó cual sabio amo e invadió los espíritus hasta la conciencia de la muerte y el saber que su presencia y realidad jamás podrían apagar la luz del amor de la mujer aún viva por siempre en el corazón, en la mente, en el espíritu infinito.
Es fácil entender cómo un empresario rico, sus amigos y familiares, sean defensores panfletarios y propagandistas de políticos de ultraderecha, ya que tales personajes siempre les han favorecido y les favorecerán con contrataciones públicas y demás negociaciones con sus empresas y sus muchos negocios personales que les hacen cada vez más millonarios y les afianzan en esa misma “rosca” de la que es lógico que no quieran salir jamás. Lo más cierto también, es que tales roscas mayoritariamente “tienen ya en sus bolsillos” a la mayoría de los políticos realmente importantes que bien pudieran atentar contra sus intereses de manera contundente y real, así pues, lo más cierto es que como bien dice la canción: “la suerte está echada”, la administración pública seguirá siendo de los mismos y el resto “jodido”, las mayorías sin más oportunidad que su salario si es que lo tienen o de su actividad económica por informal que pueda ser. Resulta sin embargo curioso, ver a tantos pobres v...

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