Se hace evidente, que las mayorías en Colombia, cansadas de la marginación y la
exclusión a la que se han visto tradicional e históricamente sometidas, parecen ya
no creer mucho ni confiar en los que se han hecho llamar siempre sus
representantes, de tal manera, que por un lado se notan los directivos del paro, y
por otro la ciudadanía, los jóvenes descontentos y muchos otros indignados de lo
que llaman la primera línea. Y se puede entender, puesto que los sindicatos luchan
con preferencia por sus gremios y muchas veces ni sus propias mayorías de
afiliados se sienten bien representadas, de ahí que, las mayorías de desempleados
y afectados por la corrupta gestión política tradicional, parecen no obedecer a
nadie, reclamando la atención del gobierno que les esquiva y busca ignorarlos.
No cabe duda, de que muchos delincuentes y vándalos, aprovechan el cuarto de
hora para hacer de las suyas, como también lo aprovechan los lagartos políticos de
todos los bandos, que quieren siempre una gruesa tajada del presupuesto nacional
para seguir con sus opulentas vidas lejos de las multitudes que siempre han estado
y estarán bien jodidas… En las manos del gobierno está acabar con el paro y
recurrir a la no violencia, pero como están empeñados en no acordar nada y darle
solución militar y policial, a la que se suma la acción ilegal de civiles en actitud
paramilitar, es claro que el país está jodido, ¿cuándo y cómo va acabar esto? si las
cosas siguen así, será mucha más la sangre derramada, el gobierno ha evidenciado
su actuar criminal (crimen de estado) y parece querer seguir con ese mismo juego
macabro… ¿Democracia? es triste, pero se ve muy lejos
Es fácil entender cómo un empresario rico, sus amigos y familiares, sean defensores panfletarios y propagandistas de políticos de ultraderecha, ya que tales personajes siempre les han favorecido y les favorecerán con contrataciones públicas y demás negociaciones con sus empresas y sus muchos negocios personales que les hacen cada vez más millonarios y les afianzan en esa misma “rosca” de la que es lógico que no quieran salir jamás. Lo más cierto también, es que tales roscas mayoritariamente “tienen ya en sus bolsillos” a la mayoría de los políticos realmente importantes que bien pudieran atentar contra sus intereses de manera contundente y real, así pues, lo más cierto es que como bien dice la canción: “la suerte está echada”, la administración pública seguirá siendo de los mismos y el resto “jodido”, las mayorías sin más oportunidad que su salario si es que lo tienen o de su actividad económica por informal que pueda ser. Resulta sin embargo curioso, ver a tantos pobres v...

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