Tanto planear, tanto hacer, tanto luchar, tanto tirar contra otros que consideramos más como obstáculos y piedras de tropiezo que como compañeros de camino…
tanto empeñarnos en alcanzar metas y culminar proyectos que no dejan en paz a nuestras apesumbradas consciencias, tantas ansias y anhelos que no dan tiempo de “valorar” lo más valioso, el tiempo, tal vez una ilusión ante la consciencia humana, pero un elemento determinante de nuestra vida y existencia. A nadie le gusta pensar que el tiempo es corto, que nunca será suficiente, que todos moriremos irremediablemente, pero no nos gusta pensar en ello, queremos el presente y el futuro inmediato, la promesa incierta de un futuro inexistente que nuestras ilusiones y fantasías adornan para autoengañar a nuestra humana naturaleza… por lo general, cuando somos plenamente conscientes de ello, ya es demasiado tarde...
Es fácil entender cómo un empresario rico, sus amigos y familiares, sean defensores panfletarios y propagandistas de políticos de ultraderecha, ya que tales personajes siempre les han favorecido y les favorecerán con contrataciones públicas y demás negociaciones con sus empresas y sus muchos negocios personales que les hacen cada vez más millonarios y les afianzan en esa misma “rosca” de la que es lógico que no quieran salir jamás. Lo más cierto también, es que tales roscas mayoritariamente “tienen ya en sus bolsillos” a la mayoría de los políticos realmente importantes que bien pudieran atentar contra sus intereses de manera contundente y real, así pues, lo más cierto es que como bien dice la canción: “la suerte está echada”, la administración pública seguirá siendo de los mismos y el resto “jodido”, las mayorías sin más oportunidad que su salario si es que lo tienen o de su actividad económica por informal que pueda ser. Resulta sin embargo curioso, ver a tantos pobres v...

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