Es ese estado de sublimidad e inspiración, en el que gustamos hallarnos sumidos; es como el viaje más placentero propiciado por cualquier droga que dándonos el gusto más ansiado nos aleja de una realidad incómoda y desencantada; es como el estado de opio adormecedor en que se sumen aquellos que no gustan de tomarse la vida en entera sobriedad y en serio, pues la dureza cruda que la misma supone les sabe a excremento podrido...
Es el estado en el que nos sume una linda canción cuando nos
inspira, y suele tomar en nuestra psique como cierta independencia que le permite crear a voluntad estados de ánimo y demás sensaciones interiores que terminan dominando nuestro ser hasta el borde de la realidad...
Es el estado sublime e inmaculado en que nos sume una linda poesía o un simple escrito que bien toca nuestras penas y alegrías en un vaivén de emociones intensas que nos alejan de la triste realidad plena de limitaciones y riesgos ante los que a veces no somos ni nos sentimos capaces por pura cobardía...
Es el estado indescriptible que producen las creencias religiosas y todos los rituales que aunque absurdos prometen al hombre el cielo y la vida eterna, como ayudándole a una existencia más llevadera, donde las pesadas cargas de la creatividad que amenazan siempre con acabar la tranquilidad
aparente y la falacia de la paz que anhelan los vivos en un mundo de mierda condenado a la extinción, yacen decididas
a quedarse...
Catarsis, es el estado general de inspiración y bienestar que
suele buscar constantemente el humano en
su lucha por sobrevivir en un mundo hostil que amenaza día
tras día su integridad en general.¿Debemos permanecer en catarsis para nuestra felicidad? ¿Debemos tomarnos la vida en seco y sin búsquedas ni refugios falaces ante la crudeza y el sin sentido objetivo del existir? No hay respuestas, pero la vida es como un efímero soplo, una llama fugaz que se extiende y pronto se apaga, por ello, ¿No tenemos derecho a disfrutarla?
Tomado del Libro "Lluvia en el Cementerio"
Es fácil entender cómo un empresario rico, sus amigos y familiares, sean defensores panfletarios y propagandistas de políticos de ultraderecha, ya que tales personajes siempre les han favorecido y les favorecerán con contrataciones públicas y demás negociaciones con sus empresas y sus muchos negocios personales que les hacen cada vez más millonarios y les afianzan en esa misma “rosca” de la que es lógico que no quieran salir jamás. Lo más cierto también, es que tales roscas mayoritariamente “tienen ya en sus bolsillos” a la mayoría de los políticos realmente importantes que bien pudieran atentar contra sus intereses de manera contundente y real, así pues, lo más cierto es que como bien dice la canción: “la suerte está echada”, la administración pública seguirá siendo de los mismos y el resto “jodido”, las mayorías sin más oportunidad que su salario si es que lo tienen o de su actividad económica por informal que pueda ser. Resulta sin embargo curioso, ver a tantos pobres v...

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