Ir al contenido principal

¿Es Dios católico, cristiano, budista o musulmán?

Esta es sin duda una pregunta muy polémica que suele golpear fuerte el orgullo etnocéntrico de las religiones tradicionales. Todos aquellos de credo y sentir fundamentalista y fanático tal vez puedan sentirse ofendidos por el contenido de esta humilde reflexión que pretende ser lo más objetiva y neutral posible desde un teísmo espiritualista y una fe verdaderamente universal.

 Lo primero necesario a considerar desde esta reflexión es la existencia de Dios, Dios existe sin duda alguna, considerado ontológicamente es el Ser Necesario dentro del cual todos los seres contingentes hemos tenido, tenemos y tendremos lugar.

 Ahora bien, el ser y la naturaleza de Dios es inalcanzable al intelecto humano, es la gran energía inteligente y consciente, creadora y sostenedora de toda existencia posible; querer objetivar a Dios y convertirle en una “cosa” que puede ser conocida es imposible, puesto que el intelecto humano es grandemente limitado incluso para dominio pleno de las ciencias naturales que están más cerca de su alcance. 

 Pero ¿Qué pasa con las religiones y los grandes credos tradicionales de la humanidad? Pues sencillo, que toda persona educada sabe y comprende que toda religión es manifestación cultural de un pueblo, una etnia específica, que en un primigenio momento de su historia plasmó toda una narración con personajes bien definidos que fueron la base de su primitiva configuración político-económica y sociocultural, incluso, es claro en la historia de la humanidad cómo dichos credos religiosos se fueron extendiendo con la política expansionista asesina de los imperios tradicionales de occidente, medio oriente y extremo oriente. ¿Acaso el Dios verdadero podrá ver con buenos ojos cómo las religiones han promovido y aún siguen promoviendo discriminación y etnocentrismo xenófobo entre los seres humanos? ¿Acaso se comportaría el Dios Verdadero como un insignificante mortal como han pretendido hacernos creer los tradicionales mitos? No es posible seguir creyendo eso cuando uno es conocedor de la historia de la humanidad y sus culturas y civilizaciones. ¿Acaso discrimina el Dios Verdadero a sus propios hijos, a su propia creación? ¿Acaso son los humanos particulares responsables y culpables de haber nacido en tal o cual pueblo con sus propias características socioculturales y político-económicas? ¿No nacen acaso unos con ventajas y otros con enormes e invencibles desventajas para su verdadero cultivo y crecimiento espiritual y moral? ¿Sería Dios justo si les discriminara prefiriendo a unos sobre otros? Por supuesto que no, el Dios verdadero jamás haría tal cosa, pues siendo el “Padre de la Creación” no puede más que mirar a toda su creación con misericordia y amor compasivo. ¿A qué te invita tu religión, a qué te invitan tus pastores? -”Por sus frutos los conoceréis”- dijo Jesús. Pero abundan los falsos profetas y faltan los realmente honestos...

Comentarios

Entradas populares de este blog

"Cada quien defiende sus intereses"...

Es fácil entender cómo un empresario rico, sus amigos y familiares, sean defensores panfletarios y propagandistas de políticos de ultraderecha, ya que tales personajes siempre les han favorecido y les favorecerán con contrataciones públicas y demás negociaciones con sus empresas y sus muchos negocios personales que les hacen cada vez más millonarios y les afianzan en esa misma “rosca” de la que es lógico que no quieran salir jamás.  Lo más cierto también, es que tales roscas mayoritariamente “tienen ya en sus bolsillos” a la mayoría de los políticos realmente importantes que bien pudieran atentar contra sus intereses de manera contundente y real, así pues, lo más cierto es que como bien dice la canción: “la suerte está echada”, la administración pública seguirá siendo de los mismos y el resto “jodido”, las mayorías sin más oportunidad que su salario si es que lo tienen o de su actividad económica por informal que pueda ser.  Resulta sin embargo curioso, ver a tantos pobres v...

"La Sociedad sobre el Individuo" (Por Fernán Tamayo)

Es impresionante observar cómo la sociedad y el entorno que rodea al individuo le condiciona y determina en gran medida; es increíble ver cómo las grandes mayorías viven para tratar de ser como la “sociedad y el entorno” les invita a ser o les impone con disimulo. A lo mejor, los que se crían y desarrollan en un entorno con más recursos y mejor educación puedan en algún momento tomar plena consciencia de ello, aunque muchas veces no, pero de llegar a lograrlo, tal vez puedan sobreponerse con criterio serio y maduro, a las dictatoriales imposiciones existenciales del mundo de hoy, mundo mayoritariamente dominado y subyugado por el consumismo, el materialismo y por el “metro con el que hoy se mide a los individuos”, ese metro lo constituyen las redes sociales. Al perecer no existe libertad, desde el consumismo, el marketing y las falaces idealizaciones socioculturales que pesan desde la tradición sobre los individuos sometidos, seguiremos así, trabajando, viviendo y votando siempre p...