Ignorancia e ingenuidad plena desde el inicio de nuestra vida, vamos por la existencia llevados por las corrientes culturales y la sociedad que nos embarga con su historia y la idiosincrasia del pueblo, de la masa; anhelamos “ser grandes”, salir de la niñez que nos impide la entrada al mundo adulto que hemos vislumbrado desde el principio como una meta lejana pero inevitable. Llega pues la juventud de los veinte y nos sentimos invencibles, capaces de transformar el mundo y de impactarlo con mucha fuerza, luchamos incansables por metas y objetivos autoimpuestos y movidos por los “tradicionales relatos de la cultura y la historia”, pero llegamos a la madurez de los cuarenta y notamos que las cosas son diferentes, que a lo mejor no funcionan como creíamos, depresiones y tristezas invaden la consciencia y propician la reflexión; pero es ya entrados en los cincuentas que notamos con mayor claridad la fugacidad de la vida y la existencia humana, la vida es corta y ya no nos queda mucho tiempo, y queremos vivir, muchos cambian su vida y se renuevan, pero ni aún así logran despistar el rastro de la muerte que como fin sigue y paciente espera al humano en su particular e inútil travesía existencial, agonías sinsentido y sin fin abocadas a la nada, a la extinción del ser…
Es fácil entender cómo un empresario rico, sus amigos y familiares, sean defensores panfletarios y propagandistas de políticos de ultraderecha, ya que tales personajes siempre les han favorecido y les favorecerán con contrataciones públicas y demás negociaciones con sus empresas y sus muchos negocios personales que les hacen cada vez más millonarios y les afianzan en esa misma “rosca” de la que es lógico que no quieran salir jamás. Lo más cierto también, es que tales roscas mayoritariamente “tienen ya en sus bolsillos” a la mayoría de los políticos realmente importantes que bien pudieran atentar contra sus intereses de manera contundente y real, así pues, lo más cierto es que como bien dice la canción: “la suerte está echada”, la administración pública seguirá siendo de los mismos y el resto “jodido”, las mayorías sin más oportunidad que su salario si es que lo tienen o de su actividad económica por informal que pueda ser. Resulta sin embargo curioso, ver a tantos pobres v...

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