¿Acaso es un pecado que los pueblos quieran su soberanía? ¿No se supone
que los pueblos de manera autónoma y soberana decidan y trabajen por su
prosperidad y desarrollo?
¿Es acaso correcto que una superpotencia militar violenta e invasora,
tradicionalmente transgresora de los Derechos Humanos, tan sólo por su
inmensa riqueza logre presionar a un grupo de países para que no comercien
con las naciones cuyos gobiernos no se someten a sus caprichos, arruinando
así a las mayorías del pueblo atacado con tal embargo o bloqueo económico?
Es sin duda ese imperialismo violento y hambriento de los recursos naturales
ajenos, el que en nombre de la libertad y la democracia sigue sometiendo y
arrodillando a las élites corruptas de gobernantes lamentables con su
dictadura neoliberal, ya que dichas élites absurdas de gobernantes
subdesarrollados que roban y venden a sus propias naciones les obedecen
por miedo a no seguir recibiendo los beneficios que reciben de manera
mezquina y egoísta empobreciendo a sus pueblos.
Parece que esto no fuera a acabar jamás, esperemos a ver que nos trae el
futuro, pues ya se ha visto que la resistencia armada jamás será una
alternativa exitosa ante tan grande monstruo devorador de los recursos de las
naciones subdesarrolladas y hasta el momento la mayoría de gobernantes
lamentables han demostrado ser corruptibles por el dinero y beneficios
mezquinos y egoístas para con las mayorías de nuestros pueblos.
¿Esperanzas?...
Es fácil entender cómo un empresario rico, sus amigos y familiares, sean defensores panfletarios y propagandistas de políticos de ultraderecha, ya que tales personajes siempre les han favorecido y les favorecerán con contrataciones públicas y demás negociaciones con sus empresas y sus muchos negocios personales que les hacen cada vez más millonarios y les afianzan en esa misma “rosca” de la que es lógico que no quieran salir jamás. Lo más cierto también, es que tales roscas mayoritariamente “tienen ya en sus bolsillos” a la mayoría de los políticos realmente importantes que bien pudieran atentar contra sus intereses de manera contundente y real, así pues, lo más cierto es que como bien dice la canción: “la suerte está echada”, la administración pública seguirá siendo de los mismos y el resto “jodido”, las mayorías sin más oportunidad que su salario si es que lo tienen o de su actividad económica por informal que pueda ser. Resulta sin embargo curioso, ver a tantos pobres v...

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