La verdad duele, pero es la verdad, la corriente mayoritaria del mundo actual, el mundo del consumo, condiciona a las masas inconscientes creándoles la convicción de que la felicidad es producto directo de la capacidad de consumo, convirtiendo así el poder adquisitivo en aquello que define su ser y su identidad, desde su “status”. Van todos por el mundo condicionados y configurados por lo que manda la publicidad y el “marketing”, todos “normalizados”, uniformizados, tan subyugados y sometidos por la tecnología del consumo que procure placer por encima del verdadero desarrollo personal y confunde el “Librepensamiento” con la creación de contenido superfluo para mero entretenimiento.
Pero el poder ya se ha afianzado, todo brote de real revolución o movimiento de cambio será perseguido, censurado y hasta castigado, ¿qué puede hacer el individuo?
Parece que no tuviera más alternativa que sumirse como en una especie de “Hedonismo meimportaunculista”, que le llevara a caer en un egoísmo extremo, sólo pensando en su beneficio, obedeciendo estrictamente a su naturaleza endocrina que no le moverá más que a sobreponerse por y para sí mismo en el ecosistema social, luchando contra sus semejantes terriblemente.
¿Acaso es el meimportaunculismo una alternativa o una condena irremediable?
parece ser que esta “ola” de consumismo y estupidez se comió al mundo entero, hasta los sujetos críticos son manipulados… qué tristeza…
¿Algo que hacer?
Es fácil entender cómo un empresario rico, sus amigos y familiares, sean defensores panfletarios y propagandistas de políticos de ultraderecha, ya que tales personajes siempre les han favorecido y les favorecerán con contrataciones públicas y demás negociaciones con sus empresas y sus muchos negocios personales que les hacen cada vez más millonarios y les afianzan en esa misma “rosca” de la que es lógico que no quieran salir jamás. Lo más cierto también, es que tales roscas mayoritariamente “tienen ya en sus bolsillos” a la mayoría de los políticos realmente importantes que bien pudieran atentar contra sus intereses de manera contundente y real, así pues, lo más cierto es que como bien dice la canción: “la suerte está echada”, la administración pública seguirá siendo de los mismos y el resto “jodido”, las mayorías sin más oportunidad que su salario si es que lo tienen o de su actividad económica por informal que pueda ser. Resulta sin embargo curioso, ver a tantos pobres v...

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