En nuestro País es claro para quienes se han dado al estudio de la historia, que quienes han gobernado desde sus orígenes la “República” se han repartido entre amigos y parientes la riqueza de nuestro suelo, su administración y gestión para control pleno de lo que llaman hoy “Producto Interno Bruto”; así, las mismas familias latifundistas de hacendados poderosos ostentaron el monopolio de la productividad agrícola del país implementado estrategias y políticas económicas y sociales que desde el principio garantizarían su poder y control eterno y hasta corrompido por su ambición y sus vicios humanos, de los recursos de la nación.
Desde que los españoles salieron derrotados por el ejército popular que acompañó a Simón Bolívar, el destino posterior de nuestra patria estuvo marcado por la disputa hipócrita y criminal dada entre las mismas élites criollas que siempre usaron como aún lo hacen hoy en día a los pobres como “carne de cañón” para sus guerras estúpidas por el control de los recursos del país, hasta el asqueroso “frente nacional” que con su ánimo excluyente generó cierto descontento ideológico que terminó de volver una mierda a nuestra Colombia. Desde allí toda elección popular ha sido y será siempre manipulada por el poder oscuro del dinero y las mafias que le circundan desde el contexto nacional e internacional y aunque es ya un sector grande de la población colombiana que empieza a pensar cansado de tanta injusticia y corrupción, aún resulta un poco iluso creer que las “mafiosas maquinarias electorales a gran escala” en nuestro país permitirán que un pensamiento diferente y tradicionalmente estigmatizado llegue al poder.
Un cambio se avecina, pero aún no luce tan cercano para la nación colombiana…
Es fácil entender cómo un empresario rico, sus amigos y familiares, sean defensores panfletarios y propagandistas de políticos de ultraderecha, ya que tales personajes siempre les han favorecido y les favorecerán con contrataciones públicas y demás negociaciones con sus empresas y sus muchos negocios personales que les hacen cada vez más millonarios y les afianzan en esa misma “rosca” de la que es lógico que no quieran salir jamás. Lo más cierto también, es que tales roscas mayoritariamente “tienen ya en sus bolsillos” a la mayoría de los políticos realmente importantes que bien pudieran atentar contra sus intereses de manera contundente y real, así pues, lo más cierto es que como bien dice la canción: “la suerte está echada”, la administración pública seguirá siendo de los mismos y el resto “jodido”, las mayorías sin más oportunidad que su salario si es que lo tienen o de su actividad económica por informal que pueda ser. Resulta sin embargo curioso, ver a tantos pobres v...

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